Logros y retos de la sociedad cubana
Los años del Periodo Especial asestaron un duro golpe al empleo en Cuba. El cierre de fábricas, la concentración de la producción y la dinámica de las nuevas relaciones económicas incidieron en el aumento del desempleo, que para el año 1995 superó el 8%. Pero bajo la máxima de Fidel de que en nuestra sociedad ningún hombre sobra, en el 2007 las estadísticas indicaron una tasa de desempleo de 1,8%, de las más bajas de América Latina y el mundo.
Soluciones como los Cursos de Superación Integral para Jóvenes, el desarrollo de la agricultura urbana, las obras de la Batalla de Ideas y los nuevos programas de la Revolución permitieron emplear en puestos seguros a miles de personas. Así lo reconoció ayer María Victoria Coombs Bryan, directora de empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), durante la Mesa Redonda Informativa.
Sin embargo, Coombs dijo que existe un gran déficit de fuerza de trabajo en sectores clave como la construcción, educación y agricultura. Manifestó además que actualmente hay más de 131 000 plazas vacantes y 210 797 personas en edad laboral en todo el país sin interés ni motivación para trabajar, situación que atenta contra la urgente necesidad de aumentar la productividad para el desarrollo del país.
Entre las prioridades en materia de empleo, Coombs señaló el incremento de la ocupación, la permanencia en los puestos de trabajo a partir de una mejor acogida del obrero por las administraciones, la incorporación a cursos de habilitación a jóvenes desvinculados y la elaboración de planes de ocupación de acuerdo a las necesidades concretas de cada territorio.
Sobre el llamado de Raúl a ser más eficientes, el vicetitular del MTSS Carlos Mateu Pereira, señaló que los problemas económicos que sufre el país han sido potenciados por el desorden, las indisciplinas, y la falta de exigencia y control. Existen enormes reservas de eficiencia en el ahorro, en la introducción de nuevas tecnologías y en el logro de que cada trabajador participe de manera activa en el proceso de producción.
Mateu precisó que urgen los cambios en el sistema de pago por resultados, el aprovechamiento de la jornada laboral, el orden, la sistematicidad, y la atención y estimulación material y espiritual del trabajador.
La necesidad de mantener una mayor eficiencia y productividad permitirá sostener, además, las conquistas alcanzadas por la Revolución. Por este motivo, Marta Elena Feitó Cabrera, directora general del Instituto Nacional de Seguridad Social señaló que la protección que el Estado brinda al pueblo es un gran logro, pero también un reto sobre todo ahora que la población cubana tiende al envejecimiento. El presupuesto que este año el país ha destinado para Seguridad Social alcanza los 5 174 millones de pesos, lo que representa el 17,1% del presupuesto de la nación.
Y a pesar de que se han obtenido resultados sobre todo en los servicios gerontológico y de rehabilitación, el aumento de las pensiones, la creación de casas de abuelos y los subsidios de medicamentos, hay muchas insatisfacciones. Desde el punto de vista material, los locales para atender a la población no tienen buenas condiciones, la cuantía de la pensión aún es insuficiente y los servicios sociales deben perfeccionarse y ampliar su cobertura. Otros problemas subjetivos como la demoras en los trámites, las respuestas inadecuadas de los funcionarios y falta de sensibilidad en la atención, también suceden y son canalizados de inmediato.
Enrique Gómez Cabezas, jefe nacional del Programa de Trabajadores Sociales, señaló que estos jóvenes han ayudado a ponerle nombre a los necesitados y sus carencias, han funcionado como un microscopio social que permite divisar los problemas que escapan de las estadísticas. Más allá de resolver los apremiantes problemas materiales, es un reto de los llamados "médicos del alma" ayudar en el orden espiritual y humano.
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